viernes 6 de marzo de 2009

Accidente ferroviario de Torre del bierzo en 1944

Accidente ferroviario de Torre del bierzo en 1944
De Ferropedia, la enciclopedia colaborativa del ferrocarril

El día 3 de enero de 1944 colisionaron dentro del túnel número 20 (demolido en 1987) de la línea Palencia-La Coruña, a la altura de Torre del Bierzo, León, un tren correo, una locomotora en maniobras y un tren de mercancías.

video

El correo-expreso número 421, proveniente de Madrid y con destino La Coruña llevaba casi dos horas de retraso cuando el día 3 de enero de 1944 hizo su entrada en Astorga. Era un poco más tarde de las 12 de la mañana.
Llevaba dos locomotoras y 12 coches. Según testigos del accidente, la locomotora titular no frenaba bien y se le había añadido expresamente la segunda locomotora para paliar este problema.
En Astorga se retrasó 9 minutos más comprobando el sistema de frenado.
En la estación de La Granja, a mitad de descenso de un puerto, efectuó su parada reglamentaria.
La locomotora acoplada tenía una avería y hubo que desengancharla.
El maquinista de la locomotora titular advirtió del problema de frenado que tenía la máquina pero aún así se reanudó la marcha con una sola locomotora.
En el descenso del puerto, el convoy ganó velocidad. Tenía que efectuar parada en Albares pero el maquinista no pudo frenar.
El jefe de estación de Albares vio pasar el tren a toda velocidad a las 13 horas y 10 minutos.
Inmediatamente telefoneó a la estación de Torre del Bierzo para anunciar que el correo 421 había perdido los frenos.
El jefe de Torre del Bierzo mandó poner traviesas en la vía para intentar frenarlo, pero no dio tiempo. En menos de 5 minutos el correo entraba en la estación haciendo sonar el silbato en señal de alarma y continuó hasta entrar en el túnel número 20.

Principalmente el mal estado de las infraestructuras ferroviarias fueron la causa del accidente.
A ello hay que añadir la presión a la que supuestamente estuvo sometido el maquinista del tren correo para continuar viaje aún sabiendo que los frenos no estaban en buen estado.
La tragedia fue mayor al producirse el choque dentro de un túnel e incendiarse los vagones que dentro de él quedaron.
Si el choque se hubiera producido al aire libre, seguramente las consecuencias hubieran sido menores.
Por otra parte, el desastre pudo ser mayor si el maquinista de la locomotora de maniobras no se hubiera sacrificado y el mercancías no hubiese frenado.
El retraso del tren correo también influyó en el choque, ya que este convoy se encontró con la locomotora de maniobras y el mercancías a causa del mismo.

El juzgado de Ponferrada levantó 58 cadáveres. En la sentencia del juicio al maquinista del tren correo se estableció un total de 83 muertos y 64 heridos. Posteriormente Renfe admitió 78 muertos y 75 heridos.
En el libro Guinness de los récords figura como una de las más grandes tragedias ferroviarias de la historia con un balance de 500 a 800 víctimas (cifras no confirmadas).
Ante estas cifras tan contradictorias (debidas a la censura franquista, que siempre ocultó la auténtica cifra de bajas) se estima que el balance real rondaría los 150-200 muertos.


jueves 5 de marzo de 2009

Pozo de nieve - neveras naturales

Pozo de nieve
Las neveras naturales

Pozo de nieve

A comienzos de la Edad Moderna llega a España una moda desconocida: la afición a las bebidas frías.
Algo que llega a extenderse tanto en determinados ámbitos que algunos llegan a calificarla de auténtico vicio. Las clases pudientes no concebían la vida sin realizar gastos en nieve.
Pero no se trataba sólo de un capricho. Las bebidas frías eran tenidas por saludables, hasta el punto de que las neverías municipales tenían establecido, que aunque estuviesen fuera de horario laboral, las solicitudes de nieve por parte de enfermos deberían ser atendidas a cualquier hora del día o de la noche.

La actividad de los neveros artificiales es conocida desde tiempos de los romanos (2000 a. C.); su gran desarrollo tuvo lugar entre los siglos XVI y XIX, y ha sido utilizada hasta mediados del siglo XX, cuando, con la aparición de los primeros frigoríficos, caen en desuso.
Hasta ese momento la conservación de alimentos se realizaba gracias a la salmuera, los adobos, las conservas o el aprovechamiento de la nieve.

Este último sistema fue la base para un trabajo y una profesión que pervivió hasta aproximadamente 1931.
En la antigüedad clásica los médicos ya prescribían la utilización del frío con fines medicinales. Este uso se recuperó con fuerza en el Renacimiento.
La primera obra monográfica europea sobre este tema, al parecer, es del médico valenciano Francisco Franco, originario de Játiva y se titula Tratado de la nieve y del uso della (Sevilla, 1569).
Además de las aplicaciones médicas y de conservación, existe la vertiente lúdica de consumo de alimentos fríos o helados, tanto sólidos como bebidas.

Dos años más tarde el médico hispalense Nicolás Monardes publicó el Libro que trata de la Nieve y sus propiedades; y del modo que se ha de tener en el bever enfriado con ella; y de los otros modos que hay de enfriar, en Sevilla 1571. Hasta mediados del siglo XVII aparecen tratados como el de Juan de Carvajal, Utilidades de la nieve, deducidas de la buena medicina (Sevilla, 1611), Metodo curativo y uso de la nieve (Córdoba, 1640) del doctor Alonso de Burgos.
El Reino de Valencia fue uno de los principales consumidores de hielo de España. A finales del siglo XVIII el libro Llibre de conte y rao del arrendament de la neu y nayps permite evaluar la cantidad de nieve que llegaba a la ciudad de Valencia en unos 2 millones de kg., aunque durante el transporte se perdía una cantidad no declarada.

Desde el puerto de Alicante se exportaba nieve a Ibiza y el norte de África. Entonces se daban una serie de factores que favorecían este consumo: una red de ciudades litorales con formas de vida refinadas, veranos calurosos, albuferas con enfermedades en cuya terapia intervenía la utilización del frío. Algunos autores han relacionado el consumo de frío con cierto nivel de desarrollo económico y cultural.
Los usos terapéuticos más comunes del hielo han sido: rebajar la temperatura en los procesos febriles, los producidos por la epidemia del cólera, como calmante en casos de congestiones cerebrales y particularmente en la meningitis, detener hemorragias y como anti-inflamatorio o en los traumatismos, esguinces o fracturas.

La progresiva implantación de fábricas de hielo a partir de 1890 en diversas ciudades fue dejando de lado la red de neveros artificiales y la producción de hielo aprovechando el clima.
Hasta entonces se aprovechaba un recurso natural (renovado anualmente) de manera sostenible, aunque dependiente del clima, lo que daba épocas de escasez de hielo frente a otras de grandes nevadas que llenaban las montañas de nieve y jornaleros.

Para la ubicación de estos pozos de la nieve se elegían terrenos en lugares ventilados y en pendiente.
En el suelo se practicaba un agujero en forma cilíndrica.
Sobre él se construía una cúpula, que le confería su fisonomía característica.
Se le dotaba con un suelo de piedra, con un desagüe por el que debía salir el agua procedente del deshielo, con el fin de mantenerlo seco.
Las paredes estaban forradas con cantos. Una escalera en espiral, pegada a los muros, bajaba hasta el fondo para permitir a los trabajadores realizar las correspondientes operaciones.

Los pozos de nieve eran construcciones de arquitectura popular dedicadas al almacenamiento y conservación del hielo para su posterior distribución y venta.
En el área geográfica de Castilla-La Mancha, los pozos de nieve eran, por lo general, de planta circular, estaban en su mayor parte excavados en el terreno, y revestidos al interior con fábrica de mampostería.
Tenían una profundidad superior a cinco metros y su diámetro interior oscilaba entre cuatro y siete.
Tenían un fondo permeable o, en su defecto, de un desagüe que evacuaba el agua procedente del hielo almacenado derretido para favorecer la conservación del resto.
Habitualmente, estaban rematados por una falsa cúpula de mampostería dotada de dos puertas de acceso enfrentadas para facilitar las labores de carga y descarga.
El complejo se completaba con elementos auxiliares como balsas o albercas de poca profundidad utilizadas para almacenar el agua que había de congelarse en invierno.
En los inviernos en que no nevaba, se trabajaba con hielo natural.
El hielo se vendía transportándolo, preferentemente por la noche, sobre bestias de carga convenientemente protegidas por pieles de cabra, o en carretas cargadas de cestos de hielo envueltos en arpilleras.

Fuentes: Wikipedia - Lanza digital - La verdad
Imágenes: 

domingo 1 de marzo de 2009

La silla de parto

La silla de parto
También conocida como silla obstétrica

La silla de parto era la silla en forma de herradura sobre la que se sentaba la mujer en trance de dar a luz.
Los griegos empleaban ocasionalmente una cama o sofá especiales para tales menesteres, no obstante  el empleo de la silla obstétrica continuo siendo una costumbre muy extendida hasta el siglo XVII, e incluso en pleno siglo XIX era de uso frecuente.

Dice la historia que el primer comadrón o partero de verdad fue Pablo de Egina (652-690), que ejerció en Egipto y Asia Menor y llegó a ser considerado como un oráculo en cuestiones atinentes a la reproducción humana.
Este Pablo de Egina tuvo métodos originales: recomendaba que el parto en las mujeres obesas se atendiera acostándolas sobre su abdomen, las piernas levantadas hacia atrás. Puesto que Sorano de Efeso, que existió a principios del siglo segundo de nuestra era, se ocupó en uno de sus libros que la "silla obstétrica", podemos deducir que le parto se sucedía en aquellos calendas estando la mujer en posición sentada.

A día de hoy aún hay quien defiende esta posición como idónea para el parto, sobretodo los defensores del parto natural, según la wikipedia en las posiciones verticales (de pie y cuclillas) se producen menos episiotomías, aunque esto se encuentra contrarrestado, en parte, por un aumento de los desgarros perineales de segundo grado, así como de laceraciones y desgarros labiales. Asimismo, se producen escasos desgarros de tercer grado, y de los que aparecen, existe una incidencia siete veces mayor en posiciones verticales sin apoyo (cuclillas, rodillas o de pie) que en las verticales con apoyo (taburete o silla de partos).

François Mauriceau fue quien impuso la cama de parto y exigió que se abandonara la silla obstétrica. El 19 de Diciembre 1778 la reina María Antonieta dio a luz en su lecho a Maria Teresa y la silla obstétrica fue perdiendo su favor.

Los intentos de los médicos encaminados a ejercer la obstetricia tropezaron siempre con nula oposición. Excepto entre la realeza , el médico tropezaba siempre con la gazmoñería, que a veces alcanzaba grados inauditos. Como muestra este grabado de 1681 (pinchar para ver ampliado), que aparece en la obra del médico holandés Samuel Janson, en ocasiones se le obligaba al médico a sujetar uno de los extremos de la sábana a su cuello, mientras el otro extremo se sujetaba al cuello de la paciente; con ello quedaba perfectamente libre el camino para los ojos del médico, pero por encima de la sábana, mientras que manipulaba a tientas por debajo. Tenía que hacer sus operaciones a ciegas, sólo a cambio de ahorrarle muchos rubores a la enferma. Todavía a finales de los años cuarenta del siglo XIX, el inglés John Stevens de la sociedad para la supresión del vicio, denunciaba y exponía en sus impresos los peligros e inmoralidad de emplear hombres en obstetricia.


En esta representación puede observarse el trabajo de la comadrona "a ciegas", hurgando entre las ropas de la parturienta.

En Egipto también se hallaron sillas de parto fabricadas en piedra y madera.

Actualmente, el parto se asiste con protocolos médicos como si de una enfermedad se tratase; no se tiene en cuenta a la mujer ni al progreso de su parto porque lo importante es ganar tiempo.
En la silla obstétrica, en cuclillas, en decúbito lateral izquierdo y en cuadrupedia se respeta la libertad de la pelvis y la gravedad favorece el descenso del bebe. No precisan instrumentalización alguna y la episiotomía seria prescindible si no existe riesgo para la vida de la madre o el bebe.

Sería recomendable recuperar la silla obstétrica, con brazos y respaldo para sujetarse la mujer, pero hueca por debajo para dejar salir al niño. Hoy en día puede dar luz en su hogar y, si hay un problema, se evacúa inmediatamente. dijo José Carro Otero (profesor de Medicina).
De hecho ya hace tiempo Andalucía tenía previsto dotar a sus hospitales con nuevas sillas obstétricas para posibilitar el parto vertical. (Ver)

Fuente Libro: Haggard, H. W. : Diablos, drogas y doctores.

León antiguo - video

Fotos antiguas de León en Video
Video que me encontré en youtube de fotos antiguas de León

Espero que os guste.